Bodegas Irius
Ctra. Basbastro - Monzón Km. 155 (N 240)
22300 Barbastro (Huesca)
Telf: 974 269 910
En la comarca del
Somontano descubrimos un nuevo mundo. Un mundo lleno de historias, tradiciones, paisajes y como no, gastronomía. Como sólo íbamos de paso, decidimos visitar la
bodega Irius y comer allí mismo. Después de nuestra experiencia, estamos deseando volver por esas tierras porque hay mucho que ver y catar ;-)
El restaurante de las bodegas Irius está en la planta baja, es una sala grande con unas relajantes y magníficas vistas a los viñedos, con decoración limpia, moderna y una luz perfecta (¡cómo lo agradezco para hacer las fotos a los platos!).
Tenían diferentes menús, elegimos el menú bodega (creo recordar que se trataba del más barato) que consistía en aperitivo, entrante, plato de carne, plato de pescado y postre incluyendo una botella de vino de la misma bodega para dos personas. Se podía elegir entre dos vinos para acompañar la comida: Disuperi Merlot tinto o Disuperi blanco (todos los vinos eran de la propia bodega, claro). También estaba la opción de pagar un suplemento para disfrutar de un vino de mayor calidad, lo que me pareció una buena idea para aquellos que son más exigentes en el vino.
Aperitivo:
- Sopa de cocido. Pequeña ración de sopa de riquísimo sabor. Llevaba pequeñitos y suculentos cachitos de carne. Para mí hubiese sido mejor que se tratara de un plato más que de un aperitivo.
Primeros:
- Pasta italiana al pesto de bacon. Un plato de ración abundante con salsa pesto y trocitos de bacon crujientes. No estuvo mal pero pasó sin pena ni gloria por nuestro paladar.
- Pochas con su guarnición. Plato que gustó, muy completo, quizás lo único que podríamos decir es que para nosotros le faltaba un poco de reposo.
Pescado:
- Lomo de trucha asalmonada con gratén de salsa holandesa. Este fue el plato que triunfó entre todos los del menú. Una trucha sabrosísima con una delicada salsa holandesa, que le quedaba muy bien al pescado, y unas verduritas que no pasaban inadvertidas.
Carne:
-
Carrillera ibérica al aroma de Absum Varietales. Carne rica y tierna, pero con una salsa poco definida y suavecita. En mi opinión a esta carne le pegaba una salsa más intensa de sabor.
Postres:
- Mousse de yogur griego con sorbete de mandarina. Tanto la mousse como el helado nos gustaron, una buena mezcla de la cítrico con yogur.
- Brownie de chocolate con nueces. Una ración que parecía más bien para dos, un brownie bien compacto acompañado con piña, que ayudaba a digerir este postre tan contundente.
- Una botella de
vino blanco Disuperi Chardonnay-Gewürztraminer 2007
DO Somontano, del cual no quedó ni gota. Con un 80% Chardonnay y un 20% de uva Gewürztraminer, no nos resultó dulce y entró muy bien.
Precio: 57,00€ (2 personas). El menú, que consistía en
aperitivo, entrante, carne, pescado y postre, eran 27,00€ y por el pan y servicio cobraron 1,50€ por persona. Quizás en este menú parezca un restaurante de cocina tradicional pero la carta dispone de platos más creativos. Habría que probarlos para opinar un poco más sobre el restaurante.
La visita a la magnífica y monumental bodega publicada aquí.
La bodega d´impressió, l´espai, l´arquitectura el paissatge ,però al restaurant....li falta una mica en l´essencial , el menjar, en la meva opinió " mucha olla pa tan poco cocido "però només és una opinió , el que em va encantar va ser la sala de cata.
ResponderSuprimirEl Somontano és per dies i si vas mes digam´ho i et dic un lloc ben bo.
petons
Muy apetitoso todo Arantxi, me guardo el dato.
ResponderSuprimirLa visita a la bodega, muy distinta a las que habiamos visto, (Hace vinos pero de una forma futurista, muy moderna, sin olvidar el reposo clasico con barricas..) junto con la comida, es una buena opción.
ResponderSuprimirLa comida no va en relación con la modernidad de la bodega pero estuvo bien.
Confirmo vuestra experiencias.
ResponderSuprimirEn mi caso, por partida doble, pues he visitado la bodega y el restaurante en un par de ocasiones. La primera en una visita y cat casi en exclusividad, pues solo estabamos mi grupo que lo componiamos cuatro personas, he decir que la visita, el trato, el dominio de la persona responsable y la cata rozaron la excelencía.El menú en ambas ocasiones perfecto, me maravilló la trucha.
La segunda vez como consecuencia del número de personas que componian el grupo y la educación de algunos de los visitantes no nos dejó disfrutarla de igual manera, sobre todo cuando alguien que va hacer una cata, se dedica a decir tonterias o a molestar a los demás.
Lo dicho excelente la bodega, el trato y la comida.