Curry curry a por el 2013!


No soy de echar la vista atrás sino más bien de mirar hacia delante pero este año 2012 ha sido bastante especial en cuanto a mí se refiere y no me importa pararme a pensar en ciertos momentos vividos. Quizás haya sido la entrada en la treintena o quizás la profecía de los mayas, pero lo cierto es que siento que este año, aun y algunos malos momentos vividos, ha sido un año de cambios en los que finalmente me he visto favorecida. A la vista está esa sonrisa que tengo en la cara de la fotografía.

Os dejo aquí lo mejor del Curry curry del año 2012:

· El megacupcake sorpresa o cómo envolver un regalo dentro de un cupcake.
· Soñando con pan o cómo vivir una pesadilla panarra en tu ciudad.
· Yo, el mundo y Marte o cómo volver a vivir.
· Mi bocadillo gourmet o cómo hacer feliz a alguien con sólo un bocadillo.

Feliz año nuevo a todos. Y recordad: mantened la sonrisa en la cara, todo irá mucho mejor.

Adrienne's Pizzabar (Nueva York)

Adrienne's Pizzabar
54 Stone Street
10004 New York, NY

Llevar un viaje preparado no te salva de la improvisación. Es más, siempre hay que dejar algo a la improvisación porque muchas veces es así cómo se descubre el país o ciudad que se está visitando. A Nueva York fuimos con los deberes hechos; un plano con los lugares y las direcciones de bares y restaurantes recopilados nos ayudó a comer durante varios días. Teníamos localizados lugares por todo Manhattan, menos en el barrio de Financial District.

A la hora de comer, y viendo que por allí había bastante movimiento, recurrimos a un truco que nunca falla: perseguir a la gente. Así fue como dimos con Stone Street, un callejón estrecho repleto de bares y restaurantes con terrazas que ocupan toda la calle. Se distingue claramente del resto de calles porque aquí no hay rascacielos sino apartamentos de como mucho tres pisos. Un lugar curioso e ideal para comer.



Escoger lugar donde sentarse no es sencillo con la oferta que hay en esta calle. De nuevo nos guiamos por el sello de Zagat que vimos en la puerta del local de Adrienne's. El local no tiene mucho de especial (por lo menos de día) y las mesas están para nuestro gusto muy juntas. La carta se compone de ensaladas, platos italianos al horno y pizza

Elegir de la carta fue fácil: vimos que en todas las mesas había mega-bandejas de pizza y eso pedimos. El precio de la pizza (14,50 dólares) nos dio señales de que era para compartir. Elegimos la sencilla, con tomate y quesos, con masa gruesa, esponjosa pero crujiente en los bordes. Muy rica. Posiblemente también se pueda compartir entre tres, ¡enorme la pizza!


Precio (2 personas): $26 con una pizza para compartir, una ensalada y dos refrescos. Realmente nos sobró la ensalada que pedimos de primero y con la pizza hubiese sido más que suficiente. Se puede comer perfectamente por 10 dólares por persona (unos 8 euros) quedando saciado.

Un bocado de Australia en Londres: lamington

Lamington de Kitchen and Pantry (Notting Hill, Londres)

Seguramente sea difícil definir la identidad gastronómica de la cultura inglesa pero lo que está claro es que  en su capital, Londres, podemos encontrar una variedad de culturas gastronómicas que en pocos lados encontraremos. Aunque para algunos ello pueda resultar una desventaja, para los que aterrizamos allí en busca de nuevas experiencias gastronómicas es una oportunidad para saborear ciertos platos que sólo probaríamos si voláramos mucho más lejos.

Sin ser conscientes de ello en el momento, en una cafetería cerca de Portobello Road, tomamos un bizcocho de origen australiano: el lamington. Es un pastelito con forma de cubo, a veces servido en dos mitades y relleno, cubierto de chocolate y coco. Buenísimo. Un bocado de Australia en Londres. Un lujo.

La Burg Hamburguesería (Barcelona)

La Burg Hamburguesería
Paseo San Juan Bosco, 55
08017 Barcelona
Telf: 93 205 63 48

Yo no me canso de probar hamburgueserías. Es una forma de comer que me atrae. Es práctica, energética y dedicada especialmente a los carnívoros y amantes del pan. En general, se suele asociar este plato a los términos rapidez, exceso de grasa y servicio de barra. Pero dejando atrás estos prejuicios y abriendo bien los ojos (y la boca) veremos que hay lugares como La Burg donde la hamburguesa rompe con estos tópicos.

En nuestra visita nos encontramos con un local moderno pero sencillo, con muy buena luz en las mesas, ambiente tranquilo y nada bullicioso. Cierto es que acudimos a cenar en un día festivo pero nos dio la sensación de ser un lugar tranquilo muy lejos de la típica hamburguesería con colas y mesas muy pegadas.

Éramos seis y cada uno de nosotros pidió una hamburguesa diferente. Para compartir un par de platos de patatas fritas:

Hamburguesa Americana, la clásica con bacon.
Hamburguesa Fresca con salsa de albahaca.
Hamburguesa Quesos, impresionante la cantidad de queso.
Hamburguesa Champion con champiñones.
Hamburguesa Ninja con setas shiitake.
Patatas fritas, mejorables.
Tarta tatin con helado de vainilla, muy buena.
Tarta de queso con mermelada, creemos que de membrillo.
Brownie, un postre justito de cantidad.

De entre todas las hamburguesas que hemos probado hasta el momento, éstas son las que nos han resultado con el mejor pan, un pan esponjoso pero con corteza semicrujiente y servido caliente parece que esté recién horneado. La presentación de las hamburguesas es impecable y es que entre sus ingredientes encontramos pocas salsas que molesten al plato. La carne de la mayoría de ellas es de buey, acertadísima elección porque el sabor de esta carne, entre tanto ingrediente, se nota mucho más si es de este animal.

Son, en definitiva y como ellos mismos dicen, unas hamburguesas gourmet. Señores, si buscan guarrindonguerías (en el buen sentido de la palabra) aquí no las encontrarán.

Precio (6 personas): 94,50€. Salimos a 15,75€ por persona con una hamburguesa cada uno, dos platos de patatas para compartir, tres postres, una botella de vino (sí! tienen vino para acompañar a las hamburguesas!), un refresco y dos cafés. Nos resultó buen precio; sólo hubiésemos dejado de pedir las patatas fritas que aportaron poco a la cena.

Hale and Hearty (Nueva York)

Hale and Hearty

Seguramente todavía sea muy pronto para cantar victoria pero parece que los americanos están empezando a cambiar sus hábitos alimenticios. Quizás sea culpa de la moda por la cocina vegana o vegetariana, pero parece que ahora ya no cuesta tanto encontrar lugares con comida sana por Nueva York. Después de hablaros de Hummus Place, ahora le toca el turno a Hale and Hearty, una cadena de restaurantes que invade las calles de Manhattan.

Panel para elegir la ensalada.
Podríamos decir que Hale and Hearty es un fastfood de comida sana. Tú entras allí, te pones en la cola y eliges lo que deseas comer mirando a las pizarras. Lo que debería ser tarea fácil, se complica cuando te dan a elegir entre tres tipos de lechuga, cuatro ingredientes principales, trece ingredientes secundarios y diecisiete tipos de aliño. Esto es lo que se llama confeccionarse su propia ensalada.

Nos quedamos asombrados con la rapidez con la que nos sirvieron y sobre todo con la efectividad de las personas detrás de la barra. La mezcla de la ensalada te la prepara uno de ellos pero rápidamente se la pasa a otro que es el encargado de preguntarte que si la quieres cortada y mezclada o no. Un detallazo.

Con un servicio muy eficiente.
He de reconocer que si hubiese sido por mí yo no hubiese entrado en el local de Hale and Hearty pero vi a mi marido con muchas ganas de probarlo y nos aventuramos a ello. Creía que me iba a encontrar un fastfood de mala calidad e insano (aunque se tratara de ensaladas y sopas) pero nos encontramos con producto fresco y poco prefabricado.

El resultado final de la ensalada, servida en un bol plástico para llevar si se quiere, es bueno y más si se pide cortada y mezclada con el aliño. De la sopa no pude encontrar ni una sola pista que me dijera que era de bote. Después de una semana en Nueva York, la ensalada y la sopa nos supieron a gloria.

Ensalada de mezclum de lechugas, croutons, pollo entre otros ingredientes.
Sopa de pollo y verduras.
Precio: menos de 10 dólares por persona. Un fastfood de comida sana totalmente recomendable para turistas que necesitan relajar el estómago, alimentarse de verde o calentarse con una buena sopa.

Can Kenji (Barcelona)

Can Kenji
c/ Rosellón, 325
08037 Barcelona
Tel: 93 476 18 23

Estaréis de acuerdo conmigo si digo que las aficiones están en auge. Basta con moverse por la red y ver como han crecido los blogs y páginas web sobre crochet, fotografía, cocina, moda, scrapbooking y una infinidad más de manualidades. Dicen que en los tiempos de crisis es cuando uno se aferra a lo que más quiere y creo que el hecho de que muchas aficiones hayan resurgido tiene mucho que ver con ello. Porque al fin y al cabo tener una afición es una forma de evadirse, ilusionarse, crecer e incluso amar.

Y esto lo cuento porque además una afición se comparte. Parece que compartida aun gana más y todo. Yo disfruto comiendo pero cuando lo hago con más personas a mi alrededor, y sobre todo con gente que también tiene buen estómago, parece que la cosa mejora. Es por ello que visitar Can Kenji, un restaurante de tapas japonesas con toques mediterráneos, junto a otros blogueros también amantes del buen comer, resultó un auténtico placer. 

Desde aquí gracias a La Hora del Bagel, Flavorcook y La Meva Barcelona. La visita fue este verano y por lo que veo en su página web, el menú degustación que ofrecen ha variado poco desde entonces. Nos encontramos con que tienen tantas opciones de menú que resulta algo desconcertante incluso. Después de varias preguntas sobre ello, nos decidimos por un menú compuesto por 3 platos y media ración de sushi con postre.

Aquí os enseño algunos de los platos:

Tataki de bonito con salmorejo, muy bueno.
Albóndigas de shiitake.
Fideos Sômen con berenjena escalibada en salsa fría de sésamo, el plato que menos gustó quizás por el frío del mismo.
Teriyaki de salmón.
Tempura kakiage de verduras y setas, muy buena.
Media ración de sushi, muy buena.
Yogur con mango.
Helado de té verde, buenísimo.
Precio (4 personas): 92,70€ por 4 menús con suplemento (por elegir un plato de diferente categoría), 7 cervezas, 1 refresco y 2 cafés. En conclusión nos salió a unos 23 euros por persona comiendo cada uno 4 platos y postre.

Este restaurante ha encontrado la forma de ofrecer comida japonesa de calidad a precios más que razonables. Ofrecer menús de platillos japoneses de calidad desde 10,80€ hasta 20,80€ es lo que ha hecho, seguramente, que este sitio esté tan requerido. Eso sí, el local tampoco es muy grande y por tanto poco recomendable para grupos.

Recomendación: no dejéis de probar, si tenéis la ocasión, el onigiri de risotto porcini a la plancha, un triángulo de arroz realmente suculento (¡el mejor bocado y voy y no le hago foto!).

 
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Feria Bcn&Cake; 2012

No soy gran amante de la repostería creativa y no la practico pero sí que sentía curiosidad por las obras de arte que me podía encontrar en la primera edición de la feria Bcn&Cake, celebrada en Barcelona hace ya un par de semanas.

Con las entradas compradas con bastante antelación, fui previsora y aparecí por la Fira de Montjuic media hora antes de la apertura de puertas de la feria. Soy consciente de la locura que hay actualmente alrededor de las tartas decorativas, de los cupcakes y repostería en general pero aun así me vi sorprendida por una bandada de personas que se empezaron a acumular a lo largo y ancho de la gran avenida Maria Cristina. ¡Eran las diez de la mañana y parecía que se iba a acabar el mundo!

Tuvimos la suerte de poder entrar (algunas personas con entrada no llegaron a entrar, parece ser que por descoordinación por parte de la organización del evento). Cámara en mano, me dediqué a fotografiar a todo dulce que más me llamó la atención. 

Seré sincera: aunque me vi rodeada de verdaderas obras de arte me faltó llenar algo mi boca. Si se trataba de un evento repostero, ¿por qué no probé ni un sólo pastel? Menos mal de las galletas de kiwicha, quinoa y chocolate de nuestra amiga XinaCookies.


















Nando's (Londres)

Nando's Bayswater
63 Westbourne Grive Bayswater
W2  4UA London

Cada vez que hablo de Londres pienso en que todavía debería volver una tercera vez porque se me quedaron muchos sitios en el tintero (entre ellos Ottolenghi). Sé que ya soy afortunada por haber podido ir dos veces ya pero me da la impresión que en una tercera visita esta ciudad me seguiría sorprendiendo. Además tengo la sensación de que actualmente es uno de los sitios que más está creciendo gastronómicamente hablando.

Nando's quizás no es el mejor ejemplo de restauración de esta ciudad pero sí que es un lugar que recomiendo para viajeros que quieran comer bien, rápido y barato. Se trata de una cadena de restaurantes fast-food un tanto peculiar. Explican los dueños de esta cadena de restaurantes que se enamoraron de un local llamado Chickenland con cocina portuguesa de aires africanos y exportaron así la idea por casi todo el mundo. Es más que interesante y muy ilustradora la forma de explicar esta historia en su página web.


Por lo que pudimos comprobar allí, la comida se reduce a platos con pollo asado y picante. La salsa picante Peri-Peri spice (o Pili Pili en Shawili) se elabora con chilis originarios de Sudáfrica, limón, ajo y otras especias. En Nando's ofrecen variedades de esta salsa en función de lo que te arde la boca. No nos atrevimos a probar ni la extra hot ni la hot porque el pollo de por sí ya picaba.

Se pide en barra y se sirve en mesa y para cada uno de los platos hay que indicar cómo se quiere de picante. Ellos lo indican después con unas banderillas pinchadas en el pollo: medium, hot y extra hot.



Éramos tres personas ansiosas por comer y este fue nuestro menú:

Hummus, plato que no falta últimamente en los locales de Londres. Muy bueno.
Chicken Breast Fillet Wrap, un enrollado de pollo. Bueno (las patatas no son su fuerte).
Chicken butterfly, pechuga de pollo acompañada de ratatouille. El mejor plato del local seguramente.
Un cuarto de pollo con pan de ajo y patatas fritas, un plato para campeones.

Comer en Nando's sale a unas 10 libras por persona (unos 12 euros aproximadamente) con un plato de pollo y una bebida. Se trata, al fin y al cabo, de un fast food peculiar donde uno puede disfrutar de un plato de pollo diferente por un precio razonable en una ciudad tan internacional como es Londres.

Mi bocadillo gourmet

Comer es una de mis pasiones, eso está claro. Y cuando a alguien realmente le apasiona el comer, se suele hacer sin prejuicios, sin poner etiquetas a los platos, sin teñir la comida de tintes sociales y sin juzgarla demasiado. Puede parecer algo trivial e incluso anticuado pero, a mi parecer, no lo es. Parece mentira pero aún hoy en día y en muchas ocasiones se asocia el buen comer con el mucho pagar.

Y sé que puede parecer irónico que esto lo diga alguien que gasta mucho en comida pero sigan leyendo...

Para entender lo que digo basta con preguntarse esto: ¿por qué insisten los medios de comunicación en hacernos felices con productos gourmet? ¿Es un producto gourmet mejor que un simple producto? ¿Por qué tendemos a comprar lo más caro creyendo que es más bueno? ¿Y por qué escogemos pato en vez de sopa en una carta de restaurante? Esta realidad existe y el caso más extremo de ello es el llamado síndrome del gourmand

A mi entender, comer las mayores exquisiteces y los platos más in del momento no es un claro símbolo de amor por el buen yantar. No se trata de una condición necesaria y suficiente. En mi caso particular, y seguramente sea así para otros, las mejores comidas no han coincidido siempre con los mejores restaurantes. Una comida no es sólo el alimento. Y si a ese alimento le ponemos un precio x o un precio y no lo hará mejor ni peor, simplemente alcanzable o inalcanzable, común o extraordinario.

Y así es como este bocadillo de calamares con lechuga y mayonesa me hizo disfrutar. No fue más que un bocata de un bar cualquiera en una calle cualquiera, servido con una simple servilleta de papel y refresco; pero me hizo pensar que en ese momento por mucho que me hubieran servido caviar, foie o cualquier tipo de marisco, hubiese elegido ese bocadillo. Sí, me hizo pensar en la suerte que tengo de poder comer bien y disfrutar con ello gastando poco.

Especial "Tinc Gana" del bar "Tinc Gana" (Gavá, Barcelona) por 4,50€.
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